Dios te bendiga

Prisión Preventiva

Prisión Preventiva
Mons. Robert Flock | Monseñor
| 2025-06-20 08:45:56

«Trata de llegar enseguida a un acuerdo con tu adversario, mientras vas caminando con él, no sea que el adversario te entregue al juez, y el juez al guardia, y te pongan preso» (Mt 5,25)

No hace falta la inteligencia artificial para comprender que debería haber mucha gente en Bolivia que estén en una situación de pánico ante un posible cambio de gobierno que podría poner a sus adversarios en el poder, dando como resultado cierta inversión en la población carcelaria. Por cierto, hay muchos que han abusado del sistema judicial, y que por esto merecen estar detrás de las rejas, aunque podamos debatir si conviene para el futuro del país.

El largo y conocido abuso de la prisión preventiva se ha convertido en una fuente de ingresos para todos los actores del sistema: policías, fiscales, jueces y abogados. Es demasiado lucrativo para permitir una verdadera reforma de la Justicia, aunque la realidad es conocida y denunciada nacional e internacionalmente, por representar una clara violación de la presunción de inocencia. En 2024, 18,807 de los 32,035 presos a nivel nacional estaban con prisión preventiva: es decir el 58.7%. Algunos son nuestros famosos presos políticos, avergonzadamente secuestrados y sometidos a procesos en tribunales sin jurisdicción, habiéndose convertido el refrán de “golpe de estado” en una letanía masista. Cada vez que lo han cantado ha sido en realidad un golpe de justicia. Según la Global Human Rights League (Liga Global de Derechos Humanos) hay 314 presos políticos en Bolivia.

¿Qué sucederá si sus víctimas y adversarios tuvieran la oportunidad de decretar la justicia para los actuales gobernantes y actores de la justicia en Bolivia?

Personalmente, me gustaría, después de las elecciones, verlos no solamente liberados, sino invitados a conformar, no un tribunal de venganza, sino una gran comisión sobre la verdad de los hechos que han sucedido en Bolivia durante las últimas décadas.

En todo caso, conviene seguir el consejo de Jesús para arreglar con el adversario antes de terminar en la cárcel o peor, especialmente tomando en cuenta la última violencia evista en Llallagua y las nuevas maquinaciones sobre el llamado “Caso Consorcio”.

Pero sepa que, mientras aquella exhortación es perfectamente válida para nuestros juegos de poder terrenal, el verdadero adversario que Jesús tenía en mente no era un enemigo o maleante cualquiera.

A ustedes, mis amigos, les digo: «No teman a los que matan el cuerpo y después no pueden hacer nada más. Yo les indicaré a quién deben temer: teman a aquel que, después de matar, tiene el poder de arrojar a la Gehena. Sí, les repito, teman a ese». (Lc 54-5).

El adversario con quien debemos arreglar mientras estemos en el camino es Dios mismo, y el juez es Jesús, y su juicio es así: «Estuve preso, y viniste a verme» (Mt 25,36), o quizás no. Y al no arreglar con Dios por el camino, se puede esperar el día que Jesús dirá: «Aléjense de mí, malditos; vayan al fuego eterno que fue preparado para el demonio y sus ángeles, porque tuve hambre, y ustedes no me dieron de comer; tuve sed, y no me dieron de beber; estaba de paso, y no me alojaron; desnudo, y no me vistieron; enfermo y preso, y no me visitaron» (Mt 25,42-43).

Dios te bendiga. ¡Ojalá!

Mons. Robert Flock | Monseñor
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