Tribuna

Sobre la virginidad (Parte 2)

Sobre la virginidad (Parte 2)
Javier Gómez Graterol - Sacerdote y Periodista | Sacerdote y Periodista
| 2025-06-07 07:48:09

Se dice que la gran mayoría de las mujeres que pierden la virginidad antes del matrimonio terminan arrepintiéndose, más que del hecho en sí, de la persona con la cual la perdieron, o de ambas, que es aún peor.

Habiendo conversado del tema con algunas personas de confianza, me parece prudente, e incluso urgente, responde hoy, qué se le puede decir a una joven que ha perdido su virginidad y se encuentra arrepentida, antes de las demás cuestiones a tratar sobre el tema.

Como ya lo dije en el artículo anterior, hay que empezar por aclarar que, el valor de la virginidad, para la Iglesia Católica, va más allá de un simple estado físico, es una virtud que expresa: pureza del corazón, entrega total a Dios y respeto por la dignidad de la sexualidad humana. La Iglesia enmarca la virginidad en la virtud de la castidad, que es un llamado a todos los fieles a vivir su sexualidad de manera ordenada y santa, de acuerdo con su estado de vida ( 1 Corintios 7 ). Para los solteros, la virginidad antes del matrimonio es una forma de preparación para el don de sí en el matrimonio o una ofrenda exclusiva a Dios.

Es fundamental abordar este tema con sensibilidad y compasión, reconociendo las emociones y la situación personal de la mujer. Aquí hay algunas pautas sobre qué se le podría decir:

En cuanto a cómo tratar el tema con alguien que se ha arrepentido:

0. Orar antes de hablar: Pedir al Espíritu Santo que nos ilumine sobre qué decir.

1 . Valorar su Dignidad: Ha de recordársele que la dignidad de una persona no está determinada por su virginidad o sus decisiones pasadas, sino del hecho de ser hijos de Dios por adopción. Afirmarle que su valor como persona permanece intacto, sin importar lo que haya sucedido. Afortunadamente vivimos en tiempos en los cuales ya no es tan escandaloso como en épocas pasadas, no llegar vírgenes al matrimonio.

2 . Invitar a la Reflexión: Puede invitársele a reflexionar sobre su experiencia, haciendo preguntas abiertas que la ayuden a explorar sus sentimientos y pensamientos al respecto. Preguntas como "¿Cómo te sientes con respecto a lo que ha ocurrido?" pueden ser útiles. Un llamado a tomarse un tiempo para pensar el porqué del sentimiento. ¿Es porque la experiencia no fue lo que esperabas? ¿Sientes que fue demasiado pronto, o con la persona equivocada? ¿Hay presiones sociales o culturales que te hacen sentir arrepentimiento? ¿Te sientes engañada? Ayudarle a entender la raíz de su arrepentimiento puede ayudar a procesar sus emociones.

Hablar sobre el Perdón (y del sacramento de la confesión): Si estás lidiando con sentimientos de culpa o vergüenza, es crucial recordarle que en la fe católica existe el perdón. Dios ofrece misericordia y un nuevo comienzo. Se puede llevar este tema a la confesión, donde podrás encontrar sanación y paz.

Fomentar la Esperanza y el Futuro: Animarle a mirar hacia adelante, a tomar decisiones que sean coherentes con sus valores y creencias en el futuro. La esperanza y el amor de Dios son siempre una guía para un nuevo comienzo. Enfatizar que su valor no está ligado a su virginidad: Su valor como persona no se define por esta experiencia. La dignidad de ser hijos de Dios va mucho más allá que eso.

Ofrecer apoyo: Hacerle saber que no está sola y que puede contar con el apoyo de un asesor espiritual, amigos, familiares o incluso grupos de fe que la ayuden en su camino. Si se siente abrumada o sus sentimientos de arrepentimiento persisten e interfieren con su vida diaria, considere buscar apoyo profesional. Un terapeuta, asesor o consejero puede ofrecerle herramientas y estrategias para procesar estas emociones de manera saludable.

Beneficios de la Influencia Positiva: Puedes hablarle sobre la importancia de rodearse de personas que fomentan una vida sana y que respetan sus decisiones y deseos, ayudándola a tomar decisiones alineadas con sus valores.

Se debe recordar siempre ser comprensivo y escuchar sin juzgar, ofreciendo un espacio seguro para que ella pueda expresar sus sentimientos y dudas. Estar presente y ofrecer un apoyo sincero es fundamental.

Estamos hablando únicamente del hecho de haber perdido la virginidad, porque hablar de si quedó embarazada abarca otras realidades y consideraciones. Dios con nosotros.

Javier Gómez Graterol - Sacerdote y Periodista | Sacerdote y Periodista
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