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Vamos a pelear tú y él / ella

Vamos a pelear tú y él / ella
Omar Jesús Gómez Graterol - Sociólogo | Sociólogo
| 2025-04-07 07:05:42

El título del presente texto es una frase tomada de un libro basado en la teoría Gestalt para explicar la conducta humana (aunque no recuerdo el nombre de su autor). Para ilustrar la idea, ofrece entre sus ejemplos el de cierto adolescente que, mostrándose a otra como su devota compañera, le comenta de cosas negativas supuestamente dichas acerca de ella por otra chica ubicada a poca distancia de ambas. Así, la supuestamente afrentada va sobre la acusada, basándose solo en la “amistad” sostenida con la informante. Se propicia una riña, en la cual la instigadora conserva sus manos limpias y salud íntegra, mientras contempla a las otras dos golpearse, posiblemente para su diversión, porque la atacada le caía mal o le significaba molestias.

Como adultos, de seguro reprobaríamos un comportamiento semejante. A lo mejor, catalogaríamos el suceso como una artimaña astuta, concluyendo que la intrigante es más inteligente que las utilizadas, ya que, aprovechándose de su ingenio las indujo a los objetivos que quería. Quizás, supondremos que en la “madurez” ya deberíamos haber desarrollado habilidades para evitar sucumbir a tan pueriles jugarretas, y que difícilmente nos atraparían a nosotros en ese engaño.

Lamentablemente, seguimos estando atrapados en dicho juego de modo individual y colectivo. No es tan fácil liberarse de esta clase de ardides, si no conocemos con certeza a quienes nos rodean, y cuáles son sus motivaciones. En ocasiones, aun sabiendo esto, existen mecanismos coercitivos para obligar a alguien, a algunos, oa muchos, a participar en dichas dinámicas, pudiendo incluso ser en contra de su voluntad. Lo referido aplica a personas, pero es extrapolable a países.

En el contexto internacional actual, muchas de las acciones de guerra han sido impulsadas por las grandes potencias bajo esquemas similares. Toda guerra está basada en el engaño, decía Sun Tzú. El temor al arsenal bélico, que cada una ostenta, hace que efectúen sus combates de manera indirecta empleando territorios ajenos como campos de batalla. Asimismo, se libran contiendas en áreas ideológicas, económicas, sociales y culturales en regiones estratégicas, pero fuera de sus fronteras.

La ventaja de esta práctica es evidente para los promotores de las conflagraciones. Las infraestructuras de sus patrias se mantienen intactas, sus pérdidas son nulas o se reducen al mínimo, con frecuencia sus sistemas financieros se fortalecen, las bajas entre sus conciudadanos son minúsculas en relación a la población de los escenarios del conflicto, si pierden atribuyen el fracaso a las víctimas y se eximen con relativa facilidad de su responsabilidad de los actos mencionados, además de otra serie de beneficios.

Desafortunadamente para los demás Estados del mundo, con menor capacidad armamentista o tecnológica, no hay alternativas suficientes que les permitan desligarse de estas situaciones. De hecho, a varios no les queda otra opción que aceptar las imposiciones de sus vecinos incómodos o “entes aliados”. Incluso ya se ha podido observar cómo algunos fueron empujados a confrontaciones, y luego abandonados a su suerte, para que los artífices de sus tragedias surjan después como “salvadores” y “pacificadores”, con discursos de justicia ( desde sus perspectivas), repartiéndose luego sus despojos.

Por lo expuesto, para los pueblos y sus mandatarios es prioritario no descuidarse frente a los movimientos del tablero de ajedrez mundial para no terminar convirtiéndose en piezas a sacrificar. Es decir, meros peones prescindibles para que otros consigan sus propósitos. Las naciones hegemónicas no tienen amigos, poseen intereses y, si no se entiende esto, las restantes vivirán en un permanente desconcierto, condenadas a servir a agentes foráneos.

A Latinoamérica le conviene diversificar sus socios e inclusive apostar por la pluralidad con la finalidad de disminuir este tipo de presiones ya que es casi imposible que desaparezcan. El “Tratado de Libre Comercio” entre Estados Unidos, Canadá y México, en las circunstancias contemporáneas; las luchas en el Medio Oriente, la guerra entre las dos ex repúblicas soviéticas y la amenaza a Taiwán, por señalar algunas, son demostraciones que nos aportan abundantes lecciones y ejemplos de eso, destacándose, eso sí, la enseñanza muy sabia acerca de lo peligroso que es poner todos los huevos en una sola canasta.

Omar Jesús Gómez Graterol - Sociólogo | Sociólogo
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