Tribuna

Sobre la tentación, parte 2

Sobre la tentación, parte 2
Javier Gómez Graterol - Sacerdote y Periodista | Sacerdote y Periodista
| 2025-04-05 00:18:00

En esta segunda entrega hablaremos sobre la naturaleza y clases en las que se nos presenta la tentación.

La tentación es en sí un fenómeno universal: Todos los seres humanos experimentamos tentaciones en diversas formas a lo largo de su vida y algunas son más intensas según el estilo y estado de vida. Nadie hay que esté exento de ellas, son parte de la experiencia humana. De hecho la Biblia nos dice que el mismísimo Jesús fue tentado (Mateo 4,1-11; Lucas 4,1-13), ya que, durante su tiempo en el desierto, enfrentó las tentaciones del diablo, y luego esas mismas tentaciones se le hicieron constantemente presentes en su vida pública.

Orígenes de la tentación:

Según la enseñanza cristiana, la tentación puede tener diversas fuentes, incluyendo, pero no inmediatamente, la influencia del diablo, como acaba de mencionar, en la tentación de Jesús en el desierto. Los teólogos clásicos nos hablan de tres fuentes principales: mundo (las presiones y valores de la sociedad), carne (las debilidades y deseos internos del individuo) y por último, el demonio.

En los Evangelios se nos deja claro que experimentar tentación no es pecado ya que Jesús mismo fue tentado: lo que importa es cómo se responde a ella (esto lo desarrollaremos luego). San Juan de la Cruz dijo una vez: "La tentación es el medio a través del cual el alma es purificada y fortalecida. No temas ser tentado, pues la lucha es un signo de que tu espíritu está vivo".

Causas de la Tentación:

Deseos Humanos: Con muchísima frecuencia, las tentaciones están relacionadas con nuestros deseos y necesidades humanas, como las de aceptación, placer, poder o seguridad. Estas necesidades no son malas en sí mismas, pero pueden ser llevadas a un extremo o llevarnos a buscar satisfacerlas de forma inapropiada.

Influencias externas: Nuestras tentaciones pueden ser alimentadas por el entorno, la cultura y las relaciones. El lenguaje, los medios de comunicación y los comportamientos de otros pueden incitarnos a actuar en contra de nuestra moralidad.

Nuestra caída natural o pecaminosa: La tradición cristiana enseña que, debido al pecado original, todos los seres humanos estamos inclinados a pecar y enfrentar tentaciones hasta la última fracción de segundo de nuestra existencia en este plano.

En las próximas entregas hablaremos de las herramientas que tenemos para enfrentar las tentaciones, del papel del diablo y de otros temas que nos ayudarán a conocer aún más las tentaciones. Dios con nosotros.

Javier Gómez Graterol - Sacerdote y Periodista | Sacerdote y Periodista
Más información