Ni al opositor más acérrimo del MAS se le hubiera ocurrido pronunciar los insultos que se lanzaron mutuamente dos diputados masistas que se encontraron en el parlamento. Ni al más agobiado por las penurias que impone este gobierno, ni al más perseguido por el régimen dictatorial, ni al más afectado por el terrorismo económico que ejecuta el oficialismo, ni al más humillado por las mafias políticas del “proceso de cambio”, ni al más perjudicado por los bloqueos, ni al más indignado por el odio y el resentimiento que destila el partido de gobierno habría atacado con la saña que usaron estos parlamentarios, que alguna vez se llamaron compañeros y hermanos de lucha. Los protagonistas fueron el evista Héctor Arce y el arcista Juan José Jauregui. “Dile a tu presidente que rinda cuentas”, “dile a Evo Morales que también rinda cuentas”, “eres un corrupto”, “no soy como vos, que ofreces sexo por plata”, “pedófilo”, fueron algunos de los “piropos” pronunciados ante las cámaras de televisión. No deja de ser gratificante que lean el pensamiento de millones de bolivianos.