
Paulo Fonseca sufrió una histórica sanción que lo mantendrá lejos de los partidos del Olympique de Lyon durante nueve meses, tras amenazar a un árbitro durante el triunfo ante el Brest. No podrá ingresar a los vestuarios ni estar en el banco de suplentes debido a la gravedad del enfrentamiento ante el juez.
El pasado 2 de marzo, por la fecha 24 de la Ligue 1, un insólito momento se llevó todas las luces. A los 90 minutos y con el triunfo por 2-1 para los Leones, el DT explotó contra el árbitro del encuentro, Benoit Millot. Es que el VAR había llamado por el intercomunicador para un posible penal para el Brest y el referí se dirigió para ver la jugada. Fue en ese momento cuando Fonseca, ya amonestado en la primera mitad, explotó contra él y lo amenazó cara a cara.
Antes de que se definiera que no era falta sancionable para la visita, volvió a irle encima y se fue del campo de juego por expulsión directa, que no iba a quedar en una simple tarjeta.
Hasta el 15 de septiembre no podrá entrar en los vestuarios y hasta el 30 de noviembre no podrá estar en los bancos de suplentes. Esta suspensión de la Comisión de Disciplina le impide el acceso antes, durante y después de los partidos de acceso al banco, a los vestuarios de los árbitros y el ejercicio de todas sus funciones oficiales. Además de estar privado de ingresar al vestuario de su propio equipo y a los pasillos de cualquier encuentro de la Ligue 1.
El torneo francés prohíbe cualquier actitud intimidante, e incluye a cualquier palabra, gesto o acción que pueda considera esta actitud. Por esta razón, al ver el escenario, ya se anticipaba la gravedad que iba a tener la sanción para el ex DT del Milan.