Desde que llegó el MAS al poder asumió un
discurso abiertamente ambientalista, posición que muchos no comprenden, pues
seguramente no ha habido otro régimen más incendiario y depredador en la
historia del país. La única señal coherente del ecologismo masista ha sido la
prolífica creación, consolidación y ampliación de parques nacionales y áreas
protegidas, pues nunca antes estos espacios habían tenido tanto protagonismo.
La respuesta a esta paradoja la acaba de dar la Oficina de las
Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (Unodc) que ha presentado un
estudio que ha demostrado que los cultivos de coca en áreas protegidas
crecieron un 34 por ciento. Y donde hay coca hay narcos, que el gobierno trata
de ocultar, de lo contrario no le haría la guerra a los guardaparques que se atreven
a denunciar a los “ecologistas” del producto blanco. Los genuinos defensores
del medio ambiente no deberían estar tan callados.