Al gobierno de Vìctor Paz Estenssoro le tomó tres años frenar la hiperinflación que tuvo su pico entre 1982 y 1985, pero eso fue posible gracias a la aplicación de ajustes extremos, a la apertura del mercado, a reformas estructurales en el campo económico y laboral y sobre todo, a un gran consenso polìtico que le permitió al líder del MNR gobernar con cierta soltura sin la presión de las mafias sindicales que hoy están en el gobierno.
Si se dieran las mismas condiciones y surgiera un liderazgo con la misma fuerza y lucidez de aquel entonces, la actual crisis podría superarse en un periodo similar, pero lamentablemente estamos marchando como el cangrejo, pues Luis Arce no sólo insiste en minimizar la gravedad de la crisis económica, sino que toma medidas que empeoran las cosas, mientras los indicadores macroeconómicos continúan deteriorándose.
Con Arce ya no hay ninguna esperanza de poder hacer un giro. Ha optado por medidas de corto plazo que no solo resultan inefectivas, sino que agravan la crisis. La llegada de un nuevo gobierno a partir de las próximas elecciones representa una enorme oportunidad y de implementarse medidas audaces y bien orientadas, Bolivia podría comenzar a ver signos de recuperación en un periodo de tres a cinco años, según analistas que recomiendan también iniciar cuanto antes las terapias de recuperación.
Para revertir la situación la, es crucial implementar una serie de medidas que permitan restaurar la estabilidad económica:
- Recuperar la confianza del mercado y fomentar la inversión privada: Eliminar restricciones a la producción y exportación, ofreciendo incentivos a empresarios nacionales y extranjeros.
- Reducir el gasto público y optimizar el tamaño del Estado: Es necesario cerrar empresas estatales deficitarias y rediseñar el aparato gubernamental para hacerlo más eficiente.
- Buscar financiamiento internacional responsable: Acudir a organismos multilaterales para obtener líneas de crédito que permitan estabilizar la economía sin comprometer el futuro del país.
- Incentivar las exportaciones y la industrialización: Eliminando trabas burocráticas y promoviendo acuerdos comerciales, Bolivia podría aumentar sus ingresos por exportaciones en un plazo de tres a cinco años.
- Diversificar la economía: Apostar por sectores como tecnología, turismo e industrialización de recursos naturales.
- Reformas estructurales para reducir la informalidad laboral: Generar incentivos para la formalización del empleo y mejorar el acceso a financiamiento para emprendedores podría reducir significativamente la informalidad en un periodo de tres a cuatro años.
Si el próximo gobierno implementa estas medidas con determinación y coherencia, Bolivia podría comenzar a salir de la crisis en un periodo de tres a cinco años. Sin embargo, si se mantiene el actual modelo de gasto descontrolado y restricciones productivas, la crisis podría prolongarse por una década o más.
Con Arce ya no hay ninguna esperanza de poder hacer un giro. Ha optado por medidas de corto plazo que no solo resultan inefectivas, sino que agravan la crisis. La llegada de un nuevo gobierno a partir de las próximas elecciones representa una enorme oportunidad y de implementarse medidas audaces y bien orientadas, Bolivia podría comenzar a ver signos de recuperación en un periodo de tres a cinco años.