Los europeos están molestos con Donald Trump, porque este los ningunea y los trata como a niños que no saben lo que quieren. El otro día, el vicepresidente de Estados Unidos JD Vance se presentó en una importante cumbre de seguridad celebrada en Múnich, donde les dijo a los líderes del viejo mundo que de una vez por todas aprendan a defenderse, que arreglen sus propios problemas y que no simulen que son demócratas cuando están cediendo importantes espacios de libertad a nombre de una falsa tolerancia con quienes pretenden destruir la cultura occidental. Trump quiere terminar con la guerra en Ucrania sin contar con los europeos, pues al parecer, a los burócratas de Bruselas les conviene que continúen los bombazos y tampoco les molesta que Putin los siga humillando y arrinconando, como hicieron los soviéticos durante más de 40 años. Aquella vez (1989), como en 1945, también fue Estados Unidos el que acabó la guerra.