El demiurgo capitalista

Bitcoin: el experimento en El Salvador

Bitcoin: el experimento en El Salvador
Luis Christian Rivas Salazar | Columnista
| 2025-02-06 00:04:00

El Salvador fue el primer país en reconocer el estatus de moneda de curso legal a Bitcoin. La "Ley Bitcoin" se convirtió en un ejemplo de política pública para países en desarrollo. Poco después, República Centroafricana tomó una decisión similar. Ahora, Estados Unidos estudia la posibilidad de implementar una reserva estratégica en criptoactivos.

Sabemos que el ciclo de adopción de Bitcoin comenzó con programadores seguidores de la cultura ciberpunk, ingenieros informáticos y personas que operaban en las redes de internet con el objetivo de eludir la presencia del Estado. Ellos fueron los primeros en adoptar tempranamente la criptomoneda. Posteriormente, ingresaron usuarios curiosos por la tecnología y las transacciones. El tercer ciclo de adopción llegó con grandes instituciones de inversión como MicroStrategy, BlackRock y Fidelity, entre otras. En el cuarto ciclo de adopción, encontramos a los Estados, que acumulan Bitcoin y analizan la viabilidad de incluirlo en sus reservas estratégicas, considerándolo una suerte de "oro digital".

El Salvador impulsó este ciclo de adopción y supo posicionarse en el ecosistema blockchain, pasando del anonimato en materia tecnológica a estar presente en el mapa de atracción de capitales. La "Ley Bitcoin" fue clave en este proceso, pero su carácter disruptivo generó alarma en el establishment. El Fondo Monetario Internacional (FMI) criticó duramente el rumbo salvadoreño y finalmente impuso condiciones: para acceder a préstamos, el país tuvo que modificar la ley. En una suerte de ambigüedad, Bitcoin ya no es moneda oficial, pero sigue teniendo curso legal. La ley ya no obliga al Estado a cobrar tributos en el criptoactivo, y su uso queda dentro del ámbito privado de intercambio entre ciudadanos y empresas. Su aceptación es completamente voluntaria.

Hasta aquí, todo parece estar en orden: Bitcoin es de uso libre y voluntario. Sin embargo, recordemos que Bo Li, subdirector gerente del FMI, defendía lo opuesto: el uso de las monedas digitales emitidas por bancos centrales (CBDC), que permiten el control y la vigilancia monetaria. Bitcoin, por el contrario, perjudica la implementación de las CBDC.

A pesar de todo, los bitcoineros todavía creen que El Salvador sigue siendo "Bitcoin country". Es más, algunos tienen la esperanza de que la deuda obtenida del FMI se utilice para comprar más Bitcoin. Actualmente, El Salvador compra Bitcoin de manera diaria, pero John Dennehy, líder del programa educativo salvadoreño Mi Primer Bitcoin, sostiene que el FMI es un villano con el que no se debería negociar y que las condiciones del préstamo no implican la compra del activo digital con esos fondos.

Al momento de escribir este artículo, los resultados del experimento son los siguientes: El Salvador posee 6.056 BTC, equivalentes a 615.308.858,08 dólares estadounidenses, con un precio del BTC de 101.603,18 dólares. El promedio de compra por cada BTC fue de 46.069,23 dólares, lo que supone una ganancia del 120 % en un corto plazo desde octubre de 2021. En términos financieros, es un éxito. Sin embargo, estos resultados no se difunden en los medios de comunicación convencionales, ni los menciona el FMI, mucho menos los economistas estatistas. ¿Por qué?

Es cierto que Bitcoin no fue concebido por Satoshi Nakamoto para ser utilizado por bancos y Estados. Su visión eliminaba a los intermediarios y se centraba en las transacciones peer-to-peer. No obstante, los resultados políticos del experimento salvadoreño también son significativos. El turismo en El Salvador ha crecido un 70 %, impulsado en parte por destinos como Bitcoin Beach, donde los criptomillonarios pueden gastar sus satoshis, beneficiando a taxistas y camareros locales.

Además, grandes empresas como Google, Strike y Tether (USDT) han decidido abrir oficinas en San Salvador. Esto se debe no solo a la "Ley Bitcoin", sino también a la "Ley de Fomento a la Innovación y Manufactura Tecnológica", que exime de impuestos y aranceles aduaneros a la tecnología durante quince años, un acierto estratégico.

Stacy Herbert y Max Keiser, encargados de la Oficina Nacional de Bitcoin (ONBTC) de El Salvador, se mantienen optimistas sobre el avance del experimento. Según ellos, Bitcoin pasa por cinco etapas: el descubrimiento, el reconocimiento de su potencial, el uso como medio de pago, su consolidación como reserva de valor y, finalmente, la hiperbitcoinización.

¿Ese será su rumbo en el mundo? No lo sabemos. Pero lo cierto es que este experimento estatal ha puesto los ojos de miles de personas en una tecnología que representa reserva de valor, autocustodia, soberanía y libertad individual.

Luis Christian Rivas Salazar | Columnista