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Desafío 2025: ser felices

Desafío 2025: ser felices
Javier Gómez Graterol - Sacerdote y Periodista | Sacerdote y Periodista
| 2024-12-28 00:02:00

Viene un año nuevo, y pensando sobre qué reflexión hacer al respecto, me conseguí este hermoso mensaje radiofónico de navidad de Pablo VI: "... a pesar de poseer tantos medios para la llamada felicidad exterior, falta hoy a los hombres con mucha frecuencia la verdadera, la personal, la profunda y sincera felicidad interior. Y es ésta la que Nos deseamos a cada uno de ustedes. Se la deseamos primeramente a ustedes los que sufren, a ustedes los ancianos, a ustedes tristes, a ustedes los que lloran, a ustedes los hambrientos de perdón, a ustedes los sedientos de justicia. Quisiéramos estar al lado de cada uno de ustedes para llevarles la dulce y sincera palabra consoladora de Cristo".

Muchas veces vivimos pensando que la felicidad es algo que alcanzaremos, especialmente cuando tengamos o logremos tal o cual cosa, y siempre se piensa a futuro. También vemos que hay gente que, cuando ve su pasado, no se daba cuenta de lo feliz que era hasta que algo malo se lo hizo ver, esa afirmación “no sabemos lo que tenemos, hasta que lo perdemos”.

Otras veces se confunde felicidad con momentos de euforia. La Biblia nos dice que: hay “Su tiempo el llorar, y su tiempo el reír; su tiempo el lamentarse, y su tiempo el danzar” (Eclesiastés 3, 4). Pero sobre la risa, o la “felicidad exeterior” que menciona Pablo VI, nos dice: “A la risa la llamé: ¡Locura!; y del placer dije: ¿Para qué vale?” (Eclesiastés 2, 2). No está mal reír, ni el versículo, ni yo, queremos decir eso, sino que, en esta época de redes sociales que pueden darnos horas enteras de gente haciendo cosas para hacernos reír, de fondo, ¡perdemos tiempo!, ¡muchas veces sin siquiera darnos cuenta! Sin un límite claro, ¡reír puede ser vanidad!, o evasión, “Porque como crepitar de zarzas bajo la olla, así es el reír del necio: y también esto es vanidad” (Eclesiastés 7, 6)

También está el hecho de sobre qué nos reímos: “El atuendo del hombre, la risa de sus dientes, su caminar revelan lo que es” (Eclesiástico 19, 30), sería cuestión de ver si algo que decimos que es “gracioso” es en realidad una promoción velada, o naturalización de situaciones de pecado. “La conversación de los necios es algo irritante, su risa estalla en la molicie del pecado” (Eclesiástico 27, 13); Cuando la risa es para evadir: “También en el reír padece el corazón, y al cabo la alegría es dolor” (Proverbios 14, 13). En cambio, enfrentar los problemas, puede causarnos algún dolor, pero el alivido será luego mejor, e incluso, permanente: “Más vale llorar que reír, pues tras una cara triste hay un corazón feliz” (Eclesiastés 7, 3)

El año entrante viene con cambios, y es un nuevo ciclo de oportunidades, y es siempre una fecha en la que nos fijamos metas. Respecto a lo de hacer propósitos y lo de la risa: hago mía la frase que dice “si quieres hacer reír a Dios, muéstrale tus planes”. El mío va relacionado a pedirle que me ayude a descubrir su voluntad para conmigo, ya que, últimamente no la he tenido muy clara, también me acuso de no haber tenido últimamente a alguien que me ayude siendo mi guía espiritual.

Ser feliz es una decisión, pase lo que pase, procuraré serlo y, como lo dice la frase con la que inicié el artículo, lo seré en la medida en que me mantenga firme en la Palabra consoladora de Cristo ante las dificultades que hayan de venir.

Sobre lo que deseo para mi país, es que se cumpla en nosotros que, vueltos a Dios como nación, se cumpla en nosotros esta Palabra: “entonces se llenó de risa nuestra boca y nuestros labios de gritos de alegría. Entonces se decía entre las naciones: ¡Grandes cosas ha hecho Yahveh con éstos!” (Salmos 126, 2). Dios con nosotros.

Javier Gómez Graterol - Sacerdote y Periodista | Sacerdote y Periodista
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