Ados días de la decisiva cumbre de mandatarios de la Unión Europea, clave para el futuro de la zona euro, las negociaciones se intensificaban ayer ante el creciente nerviosismo de los mercados, que no dan tregua a los países en dificultades, como España o Italia.
Los ministros de Finanzas de las cuatro principales economías europeas (Alemania, Francia, Italia y España) se reunieron, alejados de los focos, anoche en París, para preparar esta cumbre, enésima cita de la zona euro con su futuro en juego desde el inicio de la crisis de la deuda en Europa en diciembre de 2009.
España preocupa. España sigue centrando las preocupaciones. La demanda de ayuda oficial para socorrer a sus bancos no ha impedido que la agencia de calificación financiera Moody's bajara la nota a 28 entidades españolas.
En este contexto de fuertes tensiones, el Estado español captó este martes 3.077 millones de euros a tres y seis meses pagando un rendimiento muy superior al de la última emisión de este tipo, que en algunos casos se ha triplicado.
Otro tanto ha pasado en Italia, donde el Estado emitió 3.900 millones de euros de deuda también a tasas en fuerte alza.
Otros precisan ayuda. Además de España, Bruselas también recibió el pedido de ayuda de Chipre, cuyo sector bancario vive enormes dificultades por su exposición a la deuda griega, convirtiéndole en el quinto país en solicitar ayuda, tras Grecia, Irlanda y Portugal.
El Eurogrupo, integrado por los ministros de Finanzas de la zona euro, tiene previsto analizar estas demandas en una reunión telefónica hoy.
"No hay mensaje tranquilizador de Europa. A escasos días de la cumbre europea, las diferencias entre dirigentes europeos hacen temer un peligroso inmovilismo", dicen los analistas del Crédit Mutuel-CIC.
Encuentro clave. Para evitar esta situación, las capitales europeas redoblan las iniciativas.
El titular francés de Economía, Pierre Moscovici, recibió en París anoche a sus homólogos alemán, Wolfgang Schauble, español Luis de Guindos, al viceministro italiano Vittorio Grilli y al comisario europeo de Asuntos Económicos, Olli Rehn, cuatro días después de la minicumbre de los dirigentes de estas cuatro principales economías de la Eurozona en Roma.