Pueblos que se 'tragó' la ciudad
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Pueblos que se 'tragó' la ciudad
Tras quedarse atrapados en la mancha urbana Claracuta y El Palmar del Oratorio, entre otros, sus vecinos siguen compartiendo el estilo de vida rural en plena urbe.
Domingo,  8 de Julio, 2012
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Ref. Fotografia: El caminar del ganado se contrasta con el circular de los vehículos en El Palmar del Oratorio, que luce entre lo rural y lo urbano.

La historia cuenta que en épocas de antaño Claracuta y el Palmar del Oratorio, entre otras comunidades como Las Gamas y Paurito, fueron los pueblos más cercanos a la urbe cruceña. Hoy parecen estar atrapados por el desarrollo urbano.

En el caso de los dos primeros, el desarrollo y la modernidad parecen no haber tocado la tranquilidad de su gente, que en muchos  casos sigue cultivando las costumbres de antaño, lo cual contrasta con la realidad urbana.

Claracuta, del pueblo a la zona inmobiliaria

Enma y sus hijos Fernanda y Bruno permanecen ajenos a la realidad que los rodea. Detrás de imponentes edificaciones que manifiestan a gritos que la ciudad ha quedado chica para su habitación hasta el octavo anillo, están ellos en una precaria casa dándole maíz a las aves que crían para su consumo propio.

El cuadro se vive en la zona norte de Claracuta, hoy llamada urbanización El Retoño. La zona muestra un contraste evidente y los vecinos están conscientes de que su poblado fue "absorbido" por el desarrollo de la ciudad. "Sigue siendo Claracuta, aunque los papeles ya dicen otra cosa", dice la mujer, mientras trata de explicar la situación por la que atraviesa el entorno de su vivienda.

Las precarias casas se contrastan con finas construcciones que se ejecutan enla zona norte de lo que fue una parte de Claracuta, hoy barrio El Retoño./Beto Justiniano.

El paso de los años y la extensión poblacional de la zona hicieron que lo que antes era denominado el pueblo de Claracuta se haya fraccionado en más de una decena de urbanizaciones. "Los que preservan el nombre son las unidades vecinales ubicadas desde el cementerio del (kilómetro) nueve hasta casi el octavo anillo, lo demás son el cuento, ya que ahora son urbanizaciones de renombre, habitadas por gente rica", complementa la mujer.

En sus polvorientas calles y barrios que quedan detrás de lujosas urbanizaciones, unas acabadas y otras levantándose, el tiempo parece haberse estancado los últimos 20 años, sin que ellos puedan incluirse en ese movimiento que implica la ciudad actual, según manifiestan, debido a un crecimiento "disparejo". "Aquí estamos igual que siempre, abandonados por las autoridades, pero con la misma valentía y dinamismo que tuvieron nuestros padres para ganarnos el pan", dice María Daly Pinto, mientras divide una masa de pan para hornear junto a sus hijos y su esposo.

"Las costumbres siempre prevalecen porque es algo innato, eso sí, hay algunas mejoras aunque privadas y no las que quisiéramos y necesitamos", expresa mientras reclama la falta de pavimento por lo menos en la principal vía de acceso al lugar, además de destacar las falencias que presenta el único establecimiento educativo del lugar. "La escuela solo tiene capacidad para asistir a los chicos hasta segundo de secundaria y se está cayendo de vieja, sin contar otras falencias en los servicios básicos. Lo máximo que se ha logrado avanzar es en la construcción de la iglesia aunque con el esfuerzo de los mismos vecinos", complementa.

El Palmar, la modernidad llega con la expansión poblacional

La casona de la Familia Suárez tiene más de 100 años en El Palmar. /Beto Justiniano.

Entre tanto, en el Palmar del Oratorio, al lado sur de la ciudad, el cual ha logrado el título de cantón, el progreso ha sido notable tanto en las obras de equipamiento que ha ejecutado la Alcaldía como en el desarrollo poblacional de sus habitantes.

Pese a ello, varios vecinos aún conservan el estilo de vida basado en la agricultura y la producción de leche. Un gran número de viviendas ya ha avanzado hacia la modernidad, aunque, según manifiestan, casi obligados ante el desarrollo urbano. "Los tiempos no han pasado en vano, este pueblo ha cambiado completamente aunque por fuera, ya que su gente sigue siendo la misma", dice Pilar Ruiz, de 77 años.

La mujer es una de las pocas descendientes que queda de las 100 familias que habitaban cuando la zona era reconocida por ser referente de la producción de leche.

"Ahora son pocos los que conservan este trabajo. Muchos vendieron porque ahora las condiciones no están dadas por la falta de espacio para criar animales, aunque hay algunos que aún no se dan por vencidos", afirma.

Es el caso de Edgar Suárez, que aún preserva su ganado para obtener el líquido saludable, aunque confiesa que es como luchar contra la corriente. "Más que por dinero lo hacemos porque es una tradición familiar, pues las condiciones no permiten el pastoreo de animales, incluso hay que comprarles alimentos porque el lugar ya está urbanizado", dice el hombre.

Por la zona es muy común encontrarse con el ganado en el camino pese a que por el lugar ingresan las líneas de micro 85 y 60.

El hombre, al igual  que muchos de sus vecinos, ve con buenos ojos los avances que ha obtenido la zona para el progreso como la creación de la Subalcaldía, un coliseo, el remozado de la plaza principal y de la iglesia. No deja de manifestar el impacto de las mismas que han afectado la producción y economía de la zona.

'Vivimos en una ciudad semiurbana'

Sergio Antelo
Urbanista

La situación que se ve tanto en estas zonas al igual que Paurito, Cotoca y Warnes denota que Santa Cruz está viviendo un proceso de urbanización,  el cual implica la incorporación de sectores agrícolas campesinos a la metrópolis.

Es evidente que hay zonas que no tienen la capacidad de incorporarse a la movida urbana, que implica ciertos saberes que el sector agrícola no tiene, es por ello la situación de lunares de algunas características rurales en la mancha urbana, que se ha expandido.

A mi criterio, Santa Cruz es una ciudad semiurbana debido a que tiene una baja densidad poblacional.

'Vivimos igual que siempre, de la mano de las costumbres y con mucha valentía. Aunque abandonados por las autoridades'.

María Daly Pinto
Vecina B/ Claracuta

    3 Fotos
Acerca del autor:
Marciana-Soliz-Roca-
Marciana Soliz Roca
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