
Después de 43 años consagrado a la obra Marista como director y maestro, el religioso regresa a España, su país de nacimiento. Esta entrevista revela su apego a esta tierra y la huella que deja en miles de estudiantes.
Formador de numerosas generaciones de estudiantes en los colegios Marista de Santa Cruz, el hermano Celso García dijo misión cumplida. A sus 80 años de edad y después de 43 años de invertir su vida en la juventud, el religioso retornó a su natal España.
Ejerció como director y docente “sólo en tres lugares”, dijo en una entrevista cedida a El Día a pocas horas de emprender viaje. Vivió en Roboré, Comarapa y Santa Cruz de la Sierra. Su enseñanza estuvo centrada en la física, su especialidad profesional; sin embargo, también dio las materias de matemáticas y religión.
Antes de comenzar este diálogo despidió la visita de un ex alumno que tras un cálido abrazo le dijo, “fue un privilegio tenerlo como maestro”. Ese concepto, además del recuerdo del intelectual y de la persona que “jamás necesitó hablar fuerte para obtener atención y respeto” es lo que queda en la memoria de sus alumnos y de los profesores que trabajaron en su gestión.
El destino del hermano Celso fue Almádena en Málaga, al sur de España donde a esta hora ya está instalado en una casa de salud de la comunidad Marista “en un lugar turístico, muy cerca del estrecho de Gilbraltar. Todos los que están allí son hermanos Marista”, describió. El Parkinson provoca en él el temblor característico, pero pese a ese deterioro de salud, su vitalidad y lucidez están intactas. Emocionado por las continuas visitas que acuden a despedirse, se expresó muy reflexivo y notablemente emocionado.
¿Por qué adoptó el camino de la educación?
Lo Marista me gustó mucho desde pequeño, sobre todo María. El espíritu de la comunidad Marista es la humildad, sencillez y modestia. Marcelino Champagna, nuestro santo fundador, recomendaba esas virtudes fundamentales que resplandecieron en María, madre de Jesús. Entendiéndolas bien son virtudes muy valiosas. Y cuando uno trata con los alumnos, si las hacemos auténticas, ganamos su corazón y podemos decirles cualquier cosa y la aceptarán bien porque saben que sale de nuestro corazón.
¿Cómo recuerda la ciudad de Santa Cruz del tiempo en que usted llegó?
Entonces Santa Cruz era muy pequeña. Tenía 70 mil habitantes y hoy tiene millón y medio. La primera impresión que tuve es que necesitaba un gran desarrollo y que eso había que darlo en base a la educación y sobre todo a la producción. Ya se ha oído decir que en Bolivia, sobre todo Santa Cruz ha tenido que partir prácticamente de cero, organizarse por sí misma. Eso es debido a que ha tenido autoridades con coraje y han sabido salir adelante.
¿Es testigo del desarrollo cruceño?
Sí, claro, totalmente. Y estoy contento y satisfecho de ello. Sobre todo de esas grandes cooperativas que han sido agentes de desarrollo como Saguapac, Cotas y CRE. Ellas han partido de cero porque el Gobierno no ayudaba nada.
Según su acercamiento a Comarapa y en Roboré ¿cómo es la vida en la provincia?
Entre Comarapa y Roboré hay mucha diferencia sobre todo por el clima, también el carácter de la gente porque la naturaleza influye. Comarapa ha crecido mucho. Visité el pueblo en Semana Santa y Comarapa ha resultado para mí nuevo, totalmente. Oiga, todas las calles pavimentadas, las escuelas todas bien cuidaditas, no he visto ni un papel en el suelo. Hay también mucha producción. En Roboré hace ya más tiempo que no estoy, pero ahí han hecho obras públicas como el pavimentado de calles, han llevado aguas, han hecho alcantarillado y esa es una obra de gran envergadura. Quiere decir que se ha desarrollado la capital y las provincias, sobre todo las que conozco y puedo hablar.
¿Cómo valora al ciudadano cruceño?
El cruceño es muy abierto, tiene muchas cualidades humanas. También tiene defectos y limitaciones como tenemos todos. Pero el cruceño fácilmente se da cuenta de ello y lo reconoce y por lo tanto generalmente no es orgulloso. Es sencillo, humilde y comunicativo.
¿Se siente cruceño?
Sí, porque 43 años no es cualquier cosa. Hice muchos amigos aquí. Tengo muchos antiguos alumnos que a su vez ya tienen familia y son padres de familia Marista. Todos estos días han estado conmigo, venían a despedirse con su familia. No sabe usted la alegría que me han dado.
¿Qué le dice usted a los alumnos que formó?
Que sigan siendo sencillos porque uno de los hermanos que me escuchaba y veía dice que le satisfizo mucho ver con qué sencillez nos tratábamos unos con otros. O sea, el trato humano tan sencillo. Es decir, que aquí no hay categorías, no hay el que manda más. Sencillez quiere decir un encuentro humano, que somos personas y por lo tanto nos debemos respetar porque Dios ha hecho de nosotros seres humanos que es lo que Él más ama, entonces debemos amarnos y extender ese amor a todos. Eso es lo que he tratado de inculcar en mis alumnos. No podemos odiar, el odio es la muerte.
¿Ve odio ahora en el entorno que deja?
Sí. Se ha procurado expandir el odio. Y me entristece, da pena porque el odio es destructor, lleva a la muerte. Sólo el amor construye.
Ahora que va a estar distante de Bolivia, ¿qué desea para este país que ayudó a construir?
Deseo que siga adelante. No desanimarse. Y sobre todo estar unido. Saberse escuchar. Escuchar! Porque todos tienen su partecita de verdad. Y que nos entendamos. Caminar juntos porque la unión hace la fuerza.
Al estar siempre rodeado de jóvenes estudiantes ¿qué aprendió de ellos?
Aprendí a ser joven también de espíritu. A ver las cosas con optimismo, con esperanza desde un futuro que tiene horizontes abiertos.
¿Cree que la juventud cruceña cambió con el transcurso del tiempo?
No podemos negar que hay cambios. Pero, no creo que sea un cambio muy profundo. Ahora la juventud es un poco más abierta y es lógico porque los medios de comunicación lo imponen. Ahora tienen no sólo la televisión, todos tienen los celulares, la tecnología se impone. Los hermanos me decían que hasta los más chicos tienen un celular en el bolsillo. Eso cambia a la persona. Como usted sabe la comunicación hoy en día está en su mayor auge en el mundo y eso tiene pros y contras.
Detállenos, por favor...
Eso es muy largo de analizar... los pros que realmente si uno quiere puede escoger los canales por donde puede aprovechar medios de comunicación enriquecedores y formativos. Lo otro, lo negativo, el que se busque a sí mismo con egoísmo, placer y la ley del mínimo esfuerzo y eso también desfavorece mucho.
Déle un consejo a los jóvenes de hoy...
Que se propongan perseverar en adquirir una formación auténticamente humana. Ser humanos, abiertos a los demás, abiertos a lo sobrenatural porque a eso estamos llamados, a amar y a ser amados. Si no amamos no nos podemos realizar como personas.
¿Cómo va a ser su nueva vida en España?
Voy a una casa de salud, soy viejito, tengo ya 80 años, quiero encontrarme con otros viejitos de mi edad, que son compañeros míos, los pocos que quedan y que también me están esperando. Hay que dejar que otros sustituyan el trabajo. Es la ley de la sustitución.