
La decisión de Ecuador y Brasil de imponer restricciones a las importaciones y la entrada en vigor del TLC entre Perú y EEUU, representan un nuevo golpe a las exportaciones no tradicionales del país.
Ecuador empezó el 22 de enero la restricción a la importación por un año de unos 650 productos, incluidas las compras a sus socios andinos, como medida para paliar la crisis. Las restricciones implican un aumento de aranceles (entre 30 y 35%) y reducción de cuotas para la compra. Esta determinación afectará a 15 de 50 productos bolivianos (textiles) por un monto de medio millón de dólares, sobre un total exportado de 8,3 millones de dólares (octubre 2008).
Brasil comenzó ayer a exigir una licencia previa al 60% de las importaciones, medida que busca paliar el déficit comercial causado por la crisis. Las empresas tendrán que rellenar un formulario "más completo" que la actual codificación tarifaria. El trámite durará unos dos meses en promedio.
La medida se aplica a productos de 17 sectores, entre los que se encuentran la industria de molienda de trigo, plásticos, hierro y acero, obras de hierro fundido, cobre y aluminio, máquinas y aparatos eléctricos, textiles o automóviles y piezas para vehículos.
Brasil es el principal destino de las exportaciones bolivianas (ver cuadro), pero más del 90% de las ventas corresponden al gas. La medida implementada por el Gobierno de Lula da Silva perjudicará también al sector textil nacional, afectado por la pérdida del ATPDEA con EEUU.
Estas decisiones de los países vecinos ensombrecen más el panorama para el comercio exterior del país. Los exportadores advirtieron que la entrada en vigencia del TLC de Perú con EEUU (1 de febrero) perjudicará a la soya nacional, que competirá en igualdad de condiciones con una soya norteamericana con mayor capacidad logística y producción a gran escala.
Ecuador deja solo a Bolivia
La Unión Europea (UE) indicó ayer que Ecuador participará en la primera ronda de negociaciones de un acuerdo comercial con el bloque a partir de febrero junto con Perú y Colombia, con lo que se confirma el aislamiento de Bolivia dentro de la Comunidad Andina (CAN).
El presidente del Instituto de Comercio Exterior (IBCE), Ernesto Antelo, dijo que los opositores de los tratados comerciales (TLC) “vienen ocasionando complicaciones a la política comercial boliviana” / AFP y END
efectos
Exportación a Perú • Bolivia vende soya por unos 100 millones de dólares por año con arancel cero. Desde Perú indicaron que la liberación impositiva para la soya de EEUU será gradual, en un periodo de entre 5 y 10 años, para no perjudicar de golpe a la oleaginosa boliviana. EEUU es el primer productor mundial de este grano .
Gas • Si se confirma la tendencia actual de los precios internacionales del petróleo, el gas que se exporta a Brasil se reducirá de 6,22 dólares a 3,15 dólares por millón de BTU, según una proyección de la Cámara de Hidrocarburos. Las exportaciones gasíferas se reducirían de $us 3.100 millones (2008) a unos 1.600 millones este año. El Gobierno no ha hecho todavía un cálculo sobre cuánto se reducirán los ingresos.
Punto de vista
GARY RODRÍGUEZ
Gerente General del IBCE
‘Simple y llano proteccionismo’
El hecho que el Gobierno brasileño haya implementado una nueva restricción a la importación, no debería extrañar a nadie, o tal vez sí al Gobierno boliviano, que está en un proceso de aprendizaje sobre las reglas de juego del comercio internacional. Lo hecho por Brasil se trata, simple y llanamente de lo que siempre se ha visto en ese país: un proteccionismo que adquiere mayor o menor profundidad, según cambie el entorno internacional… la idea siempre fue resguardar su mercado interno, y proteger los empleos para sus ciudadanos.
El IBCE ya había advertido hace varios meses atrás, que el mundo retornaría al proteccionismo más temprano que tarde a consecuencia de la crisis mundial, y Brasil es un excelente profesor: no sólo ha devaluado su moneda más del 40% en el último trimestre, sino que introduce barreras no arancelarias con un solo objetivo: disminuir sus importaciones. Una “licencia de importación” que se tenga que autorizar en 60 días definitivamente es una traba al comercio.
Vivimos la misma situación que se produjo luego de la crisis asiática de 1997-1998: Brasil está haciendo lo mismo, esto es, devaluar su moneda y proteger su mercado, con lo que vender a ese país será cada vez más difícil. De hecho, hasta el día de hoy no recuperamos las ventas de textiles que teníamos a mediados de la década de los años ‘90.