
Por segundo día y pese a la extrema seguridad, el príncipe de Japón, Masahito Hitachi, se dio modos para agradecer con diversos gestos la hospitalidad expresada por los pobladores de San Juan de Yapacaní.
Al mediodía llegó a esa población, acompañado de la princesa Hanako, ingresó al salón de eventos del Centro Cultural Japonés Boliviano y, luego de descansar diez minutos, se dirigió hacia el monumento póstumo donde la pareja dejó un ramo de flores en memoria de quienes fallecieron en los primeros 50 años de migración japonesa a Santa Cruz.
A sólo tres pasos del lugar y con la ayuda de sus guardias de seguridad, el príncipe plantó un árbol denominado “Lluvia de oro” que una vez crezca tendrá una plaqueta con su nombre y el de su esposa, la fecha, el mes y el año en que visitaron por primera vez esa colonia. Será una especie de monumento vivo para las futuras generaciones de migrantes japoneses, según el diputado nipon, Michiaki Nagatani, quien asistió ayer al acto.
Después de recibir los aplausos del público, compuesto por unas 300 personas representantes de la primera y segunda generación de migrantes, los saludó levantando la mano y compartió un almuerzo donde una vez más destacó el esfuerzo para desarrollar la colonia.
La pareja real se sentó en una mesa a lado derecho del salón, cerca a un escenario, junto al presidente de la Asociación Boliviana Japonesa, la presidente de la Federación de Señoras Japonesas de la Colonia San Juan de Yapacaní, el Alcalde y otras autoridades.
Cuatro niñas japonesas vestidas de kimonos y con paraguas típicos interpretaron la danza “Anoreno Matsu” y posteriormente un ballet de niños cruceños bailaron un taquirari.
Después de aplaudir, se inició el almuerzo que duró una hora, en medio de un silencio casi absoluto pues ese momento en considerado solemne, según explicaron las personas encargadas del protocolo. Al finalizar, Hitachi se despidió con una venia a cada uno de los presentes, mientras lo acompañaba su esposa. Luego se trasladó a la capital.
Opiniones sobre la colonia san juan
Diputado, Michiaki Nagatani
El diputado Michiaki Nagatani que nació en la Colonia San Juan de Yapacaní destacó el gran desarrollo de esa comunidad a tiempo de agradecer el apoyo de la Agencia de Cooperación Internacional del Japón (JICA) que envió financiamiento para construir la carretera y otros proyectos.
Mikiko Takemura, agricultora
“Vivo desde hace 38 años en esta comunidad y me siento muy feliz porque es un lugar tranquilo, seguro y productivo. Mi esposo y yo podemos vivir cómodamente con nuestras tres hijas, gracias al esfuerzo de los habitantes y el apoyo de las autoridades”.
Okiko Maeda
“Lamentablemente mi hijo decidió irse del país al concluir sus estudios porque consideró que aquí no hay oportunidades de desarrollar su profesión. Optó por aceptar sólo la nacionalidad japonesa y ahora vivo sola con mi esposo, aunque somos felices”.
Destacan esfuerzo de japoneses
En su discurso durante la visita a la colonia de San Juan de Yapacaní el príncipe Masahito Hitachi y la princesa Hanako agradecieron las atenciones de los habitantes de esa comunidad japonesa.
“Para mí es una gran alegría ser recibido junto con mi esposa por todos ustedes. Compartir este momento y expresarles un profundo agradecimiento por sus atenciones.
La calidad de los pioneros con espíritu inquebrantable y esfuerzo sin cesar convirtieron la colonia San Juan en uno de los productores más grandes de avicultura, ganadería, arroz, soya, cítricos, haciendo de este lugar una zona fértil y próspera. Son importantes la misión Nikkey comenzando por ustedes de la colonia San Juan”, finalizó.
PARA SABER
Menú • La pareja real se sirvió carne de cerdo al horno en rodajas, fideo preparado por los japoneses, ensaladas de diversos tipos, poroto, langostinos, huevo, albóndigas, rellenos de papa, gelatina y al centro del plato, frutas. Al iniciar el almuerzo se hizo un brindis. Pese a su sobriedad, el príncipe sonreía cada vez que saludaba.
Vestimenta • El Príncipe lució un traje gris con camisa blanca y corbata azul mientras que la princesa un traje rosado.