Un grupo de familiares de las senadores opositores Carmen Eva Gonzales, María Elena Méndez y el diputado Adrián Oliva, quienes la noche del martes instalaron una vigilia en la sede del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos (ACNUDH), en La Paz, denunciaron este miércoles que los funcionarios locales estarían prohibiendo el ingreso de alimentos y de equipos de comunicación para los parlamentarios.
"A la vigilia no permiten el ingreso de alimentos, equipos de comunicación, ni siquiera de un cargador de celular”, denunció la senadora por Convergencia Nacional (CN) Centa Reck.
La senadora indicó que el delegado del Alto Comisionado, Denis Racicot, se estaría prestando para impedir que se respeten los derechos humanos de los tres parlamentarios.
“No creemos que una oficina de Derechos Humanos deba privar a las personas de su libertad de expresión”, manifestó Reck en las puertas de ingreso a dicha organización en La Paz.
Los tres legisladores pasaron la noche en las instalaciones de Naciones Unidas sin lograr ser recibidos por el Alto Comisionado, Dennis Racicot.
Los parlamentarios piden al organismo hacer un monitoreo sobre la situación de los derechos humanos en Bolivia y coadyuvar para la elaboración de una Ley de Amnistía Política, puesto que consideran que hay una decena de exgobernadores y políticos que salieron de Bolivia por razones ideológicas y otros tantos, entre ellos varios legisladores en funciones, que están sometidos a decenas de juicios impulsados por el oficialismo en varias instancias judiciales.
En un escueto comunicado de prensa, la ACNUDH señala que el procedimiento empleado por los parlamentarios "no es el adecuado para canalizar sus preocupaciones" y "hace un llamado a todos los involucrados a actuar con responsabilidad y respeto por las normas y protocolos" de la Organización.