El IX Festival de Música Renacentista y Barroca Americana brinda la oportunidad de apreciar el sabor de composiciones eternas, pero también el ambiente único de las misiones, los templos y los escenarios, en inédita y casual armonía.
Es que un Festival como el que actualmente disfruta Santa Cruz es un todo: música y entorno; sentimiento y pasión; comunión de pasado y presente; espíritu religioso y fe renovada; color y sabor.
Un universo de arte comprimido en partituras.