Enfermedades por contacto… con el GLP
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Opinión
El Satélite de la luna
Enfermedades por contacto… con el GLP
Domingo,  4 de Agosto, 2013

No hay dudas! Hay enfermedades que se adquiere por simple contacto. El director del Servicio de Impuestos Nacionales acaba de renunciar por su salud deteriorada... después de haber “tocado” a la línea aérea comercial (TAM) de las FFAA.

Algo similar le ha pasado al Gobierno. Desde que ha “tocado” el Gas Licuado de Petróleo (GLP) no ha dejado de sufrir enfermedades y desgracias. La primera enfermedad es la “anuncitis”, trastorno del aparato laringo-bucal, que lleva a hacer previsiones en un campo en el que ni los profetas de Israel se atrevieron a profetizar, como es la industria hidrocarburífera. Peor aún, cuando en ese ambiente ronda un virus mortal como es la corrupción, que ya ha golpeado múltiples veces al organismo estatal. Un antiguo proverbio siberiano viene al caso: “no hay que vender la piel del oso antes de haberlo cazado”.

Bajo los efectos de esa dolencia se anuncian fechas fatales de entrega, de puesta en operación, de producción, de exportación y de autoabastecimiento; pero a cada vencimiento algo sucede que los mismos anuncios deben repetirse prorrogando las fechas. En el caso de la planta de separación de Río Grande, el 1 de mayo del presente se anunció el fin de las importaciones, el 10 de mayo se inauguró la planta, luego se dijo que en un mes esa planta entraría en operación, otra autoridad dijo que en dos meses, cuando llegó la fecha se pidió una semanita más y así siguen pasando los meses. Llama además la atención la eficiencia de YPFB en aplicar el Proyecto de Ley Suxo: ¡callado en siete idiomas por información en proceso!

Alguien debería decirles a las autoridades del ramo que la puesta en marcha de una planta no se fija por decreto, sino una vez que se realicen todas las pruebas técnicas, porque, como decía mi abuela, “no todas las roscas salen con el agujero”.  En el caso de Río Grande los problemas técnicos surgidos debieron alertar y evitar que el Presidente y su séquito hagan el papelón de inaugurar... no se sabe qué y que el presidente interino de YPFB anuncie exportaciones de GLP pronto abortadas.

En efecto, como consecuencia de la “anuncitis” viene la “inauguritis” (tóxico-adicción a los “flash” de las cámaras) y la “exportitis”, que es la obsesión por mostrar que se está exportando, cuando las condiciones no están dadas para asegurar un superávit consistente de la producción, ahora habrá que sufrir en el “cuero” los dolores de la desconfianza de los eventuales clientes.

Todas esas afecciones son graves, pero ninguna como la enfermedad a la que más le teme el presidente Evo, que es la “mala suerte”, la enfermedad que ataca el alma, el ajayu. En efecto, el Gobierno ha rebosado y sigue rebosando de una extraordinaria buena suerte excepto cuando “toca” el GLP.

Primero explotó el escándalo Catler-Santos Ramírez, con asesinato y pérdida de decena de millones de dólares de por medio; luego la nueva licitación que elevó el precio de la planta casi al doble; más adelante otro escándalo de corrupción protagonizado por un Gerente de YPFB a cargo de Río Grande; ahora la cadena de desaciertos ligados a la “inauguración” de la planta y, lo peor, la burla al pueblo. A partir del anuncio de autoabastecimiento han empezado colas y bloqueos por la falta de GLP, la cancelación de la exportación a Paraguay y los desperfectos en cadena de la planta. ¡Mucha mala suerte transmitida por un solo producto, el GLP!

En fin, si eso ha pasado con una simple planta de separación, ¿qué sucederá con la planta de urea y fertilizantes del Chapare, el único proyecto de industrialización del gas que, en medio de un mar de críticas, ha emprendido el Gobierno?

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Francesco Zaratti
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